
Me siento en el AVE Madrid-Sevilla y planto mi portátil sobre la mesita plegable que me separa de mis compañeros de viaje. Lo conecto al enchufe de mi asiento, y mediante bluetooth a mi móvil 3,5G para leer la prensa en Internet, mientras van poniendo la película que sigo a través de mis cascos inalámbricos Bluetooth (los que me entrega la azafata son nefastos).
Qué bien! Ya estamos en la Sociedad de la Información!
Pero de repente, el AVE arranca y 1 ó 2 kms después (aún dentro de Madrid capital) se va la cobertura 3G a tomar por saco, al momento la GPRS y finalmente ya es que no conecto ni por GSM.
Bueno, 14 siglas después concluyo que la Sociedad de la Información es aún un sueño en la capital y por tanto en toda España.
Puede que estos fracasos sean pocos pero se quedan marcados en el estado de opinión y de ánimo de todos/as instalándose la sensación de que detrás de la publicidad y de la ilusión de mundo tecnológico, en realidad hay infinito ruido y muy pocas nueces.
Aprovecho para escribir este post mientras le pregunto a la azafata si hay servicio de Internet inalámbrico en el tren. Su cara lo dice todo. Me debe considerar una friki. No sabe, no contesta.
Muchas veces me dejo seducir por la tecnología: mi tablet-pc, mi nueva pantalla de plasma, mi PS3, mi N95 8Gb me embriagan y se me olvida que todo es tan real como las armas de destrucción masiva en Irak. Bush Gates nos convence de lo que quiera y nos hace lanzarnos de cabeza a un mundo donde el único objetivo real es conseguir dinero, por los medios que sea. En el camino es cierto q se consiguen avances, pero también retrocesos, sobre todo sociales. Y además el camino está plagado de falsedades y medias-verdades comerciales.
Cada vez me gusta más la película Matrix. Estoy esperando que en cualquier momento llegue alguien y me saque de toda esta ilusión, al mundo real. De todas formas ahora la crisis mundial nos va a devolver a la cruda realidad..
Recuerdo ahora el dilema socrático del hombre y el esclavo: “Voy paseando por un camino solitario, disfruto del aire, del sol, de los pájaros y del placer de que mis pies me lleven por donde ellos quieran. A un lado del camino, encuentro un esclavo durmiendo. Me acerco y descubro que está soñando. De sus palabras y gestos adivino... sé lo que sueña: El esclavo está soñando que es libre. La expresión de su cara refleja paz y serenidad.
Me pregunto... ¿Debo despertarlo y mostrarle que sólo es un sueño, y que sepa que sigue siendo un esclavo? ¿O debo dejarlo dormir todo el tiempo que pueda, disfrutando aunque sea en sueños, de su realidad fantaseada?”
¿Tú qué harías?
Qué bien! Ya estamos en la Sociedad de la Información!
Pero de repente, el AVE arranca y 1 ó 2 kms después (aún dentro de Madrid capital) se va la cobertura 3G a tomar por saco, al momento la GPRS y finalmente ya es que no conecto ni por GSM.
Bueno, 14 siglas después concluyo que la Sociedad de la Información es aún un sueño en la capital y por tanto en toda España.
Puede que estos fracasos sean pocos pero se quedan marcados en el estado de opinión y de ánimo de todos/as instalándose la sensación de que detrás de la publicidad y de la ilusión de mundo tecnológico, en realidad hay infinito ruido y muy pocas nueces.
Aprovecho para escribir este post mientras le pregunto a la azafata si hay servicio de Internet inalámbrico en el tren. Su cara lo dice todo. Me debe considerar una friki. No sabe, no contesta.
Muchas veces me dejo seducir por la tecnología: mi tablet-pc, mi nueva pantalla de plasma, mi PS3, mi N95 8Gb me embriagan y se me olvida que todo es tan real como las armas de destrucción masiva en Irak. Bush Gates nos convence de lo que quiera y nos hace lanzarnos de cabeza a un mundo donde el único objetivo real es conseguir dinero, por los medios que sea. En el camino es cierto q se consiguen avances, pero también retrocesos, sobre todo sociales. Y además el camino está plagado de falsedades y medias-verdades comerciales.
Cada vez me gusta más la película Matrix. Estoy esperando que en cualquier momento llegue alguien y me saque de toda esta ilusión, al mundo real. De todas formas ahora la crisis mundial nos va a devolver a la cruda realidad..
Recuerdo ahora el dilema socrático del hombre y el esclavo: “Voy paseando por un camino solitario, disfruto del aire, del sol, de los pájaros y del placer de que mis pies me lleven por donde ellos quieran. A un lado del camino, encuentro un esclavo durmiendo. Me acerco y descubro que está soñando. De sus palabras y gestos adivino... sé lo que sueña: El esclavo está soñando que es libre. La expresión de su cara refleja paz y serenidad.
Me pregunto... ¿Debo despertarlo y mostrarle que sólo es un sueño, y que sepa que sigue siendo un esclavo? ¿O debo dejarlo dormir todo el tiempo que pueda, disfrutando aunque sea en sueños, de su realidad fantaseada?”
¿Tú qué harías?

1 comentario:
Esther, los avances tecnológicos son increibles, pero es verdad, a veces fallan.
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