Vaya con Microsoft. Por lo que he leído, y según informó The Times a principios de año (http://technology.timesonline.co.uk/tol/news/tech_and_web/article3193480.ece) , Microsoft ha presentado una solicitud para patentar un sistema basado en sensores inalámbricos capaces de monitorizar diversos parámetros metabólicos y fisiológicos de los trabajadores, lo que permitiría a los empleadores cuantificar su rendimiento a partir de variables como pulso cardíaco, presión arterial, temperatura, movimiento, expresión facial, etc... A más de una nos sube el pulso, la presión y se nos cambia la cara al ver al jefe (o la jefa, que cada vez estamos más arriba) entrar cada mañana.El gigante informático justifica su iniciativa, como no podía ser de otra forma, alegando que el objetivo es preservar la salud de los trabajadores, detectando situaciones de estrés o frustración. Si tenemos en cuenta que el Gobierno estima que en 2020 el estrés laboral será la principal causa de baja laboral y que, según la Organización Mundial del Trabajo, esta enfermedad afecta en Europa al 75% de los ciudadanos, los sensores de Gates no van a parar de sonar. (http://www.buscarempleo.es/noticias/el-estres-laboral-una-de-las-principales-causas-de-baja.html)
Hasta ahora este tipo de tecnología de observación constante de los trabajadores estaba limitada a pilotos y astronautas de la NASA y ahora pretenden extenderla al resto de mortales.
¿Estamos antes un ataque frontal a la privacidad del trabajador? ¿Qué tienen qué decir de esto los expertos en protección de datos personales? ¿Debe centrarse Microsoft en sus sistemas operativos y dejarse de experimentos?

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